El libro de África
De Túnez a Sudáfrica y de Cabo Verde a Isla Mauricio. De Norte a Sur y de Este a Oeste. Los 54 países del continente africano; sus más de 30 millones de kilómetros cuadrados; 1.800 lenguas habladas por 910,8 millones de habitantes. Todo esto y mucho más tiene cabida en las 263 páginas de este libro, El libro de África. Un viaje por todos los países del continente.
Fragmentos de historia y recomendaciones de viajes, junto a fotografías que quitan la respiración y datos económicos y demográficos para entender la realidad del continente, cada hoja que paso se convierte en un nuevo país que entra en mi lista de “pendientes”.
Aunque aún no he podido dedicarle todo el tiempo que quisiera, cada vez que lo abro inicio un nuevo viaje por África.
Por sus gentes, por su cultura, por sus animales y sus paisajes. Por su música y su pobreza. Y por la esperanza, sus colores y su sonrisa. Por todo ello quiero ir a África y me ha enamorado este libro, que no hace sino despertar el gusanillo de todo el que tenga su corazón abierto a este continente maravilloso.
Add comment 25 Marzo 2009
¿Qué quieres que te cuente?
Muchas veces me han preguntado, desde que decidí viajar este año a Etiopía, el porqué de ese destino, y mi respuesta no dura nunca menos de un cuarto de hora, porque son tantas y tantas las cosas que me mueven a conocer la antigua Abisinia…
Ayer, en un blog que suelo visitar, encontré un texto de Pepe Rubianes que me ha encantado y que refleja perfectamente los motivos que han hecho que Etiopía me hechice, aún sin conocerla in situ.
“¿Qué quieren que les cuente de un país, que de entrada, tiene 82 lenguas y más de 200 dialectos; de un país que figura entre los más pobres del mundo y, sin embargo, tiene de todo; de un país que, cuando los “avanzados” hombres occidentales éramos poco menos que babuinos comiendo hojas de los árboles, ellos tenían uno de los imperios más longevos de la historia: el imperio de Axum; de un país que se rige por el calendario juliano y las horas van con el sol?
¿Qué quieren que les cuente de un país que nunca ha sido colonizado y sus gentes han mandado siempre en sus destinos para bien y para mal; de un país mayoritariamente cristiano ortodoxo independiente del resto de iglesias coptas; de un país que dice venir del rey Salomón y de la reina de Saba y que esconde en sus entrañas el Arca de la Alianza; de un país que posee una comunidad judía negra y donde cristianos, musulmanes, judíos y animistas conviven en armonía?
¿Qué quieren que les cuente de un país de altísima montaña (Ras Dashen,4.600 m.) y de la depresión más baja de la tierra, el Danakil, a 150m. bajo en nivel del mar; del país de los grandes atletas: Abebe Bekila, Haile Gabreselassie y Kenenitsa Bekele; del país que tiene la más grande cabaña de África, el Nilo Azul y lagos como mares; del país que fue casa del poeta Rimbaud y del explorador Burton?
¿Qué quieren que les cuente de un pueblo amable y hospitalario, inteligente e inocente, generoso y desconfiado donde jamás vas a entender nada por muchas vueltas que le des al coco; de un país que descubrió la planta del café, en la zona de Kaffa, y de ahí viene el nombre de “café”;de un país donde el 50 % de la población es veinteañera; de un país con gran cantidad de occidentales: misioneros, humanistas, gente de bien que se vuelca en ayudar al necesitado y,¡como no!,también encontrarán sinvergüenzas, majaras, iluminados, salvadores y rebotados de la vida que montan su “negocio” a costa del mal ajeno?
¿Que quieres que te cuente de un país donde el años nuevo se celebra el 11 de septiembre y en el 2007 han celebrado se milenio: el 2000; de un país con una historia turbulenta y trágica vertida sobre la espalda de un pueblo sufrido y noble que jamás ha perdido su sonrisa, su maravillosa sonrisa etíope?
¡Vayan y conozcan Etiopía y a la vuelta, me cuentan!
Un abrazo. Pepe Rubianes”
7 comments 6 Marzo 2009
El gusanillo que sale pronto
Eso fue lo primero que pensé cuando escuche la vida de Manuel Iradier (1854-1911), que el gusanillo viajero, si se tiene dentro, sale en cuanto puede.

Manuel Iradier
En este caso concreto, a los 14 años ya soñaba el vitoriano con realizar una expedición a África y puso manos a la obra para contactar con otras personas con las mismas inquietudes, de donde surgió la sociedad La Exploradora. En principio, la idea era atravesar el continente de norte a sur, con un recorrido de casi 13.000 kilómetros aunque, tras escuchar al célebre viajero Sir Henry Morton Stanley, decidió centrar su aventura en el Golfo de Guinea.
Así lo hizo y en 1874 partió, junto a su mujer y su cuñada, hacia el oeste africano, desde donde emprendió la marcha hacia el interior, explorando de modo sistemático las islas del Golfo de Guinea y de Cabo San Juan, a través de los ríos Ayé, Muni, Utongo y Bañe.
En el transcurso de este viaje nació su hija Isabel, que murió pocos meses después, algo que Iradier nunca pudo superar y le hizo regresar a España.
Poco después inició un segundo viaje de exploración, a finales de 1877, y en él Iradier obtuvo vocabularios y gramáticas de las lenguas de las tribus que visitó, numerosas anotaciones astronómicas, etnográficas, climatológicas y comerciales y mapas de las zonas visitadas que fueron publicados por la Sociedad de Africanistas y Colonistas de Madrid.
Esta sociedad reunió fondos para financiar una tercera expedición que dio comienzo en julio de 1884. Esta vez el viajero vitoriano iba acompañado por el doctor Amado Eugenio Osorio y Zabala, con quien volvió a recorrer los territorios ya explorados en la primera expedición y algún otro. Emprendieron el viaje de regreso a España el 28 de noviembre de 1884, debido a que Manuel Iradier, aquejado de fiebres, no podía continuar.
De vuelta a España, su inquietud le llevó a inventar varios artilugios, entre los que se encuentran un contador de agua, un fototaquímetro y una tipográfica que acortaba las labores de la imprenta.
Tras escribir varios libros relatando sus experiencias y recibir diversos homenajes, Iradier murió en el pueblo segoviano de Valsaín, donde trabajaba en una empresa maderera.
2 comments 3 Marzo 2009
No kiss
No tengo muchos datos sobre lo que voy a contar, pero me pareció tan curioso que no podía dejarlo pasar por alto.
Esta señal se encuentra a la salida (y entrada, supongo) de las bocas de metro de alguna ciudad en Inglaterra, pero no recuerdo cual concretamente. La medida, prohibido besarse, se ha tomado para evitar aglomeraciones innecesarias en los accesos al transporte público.
Esta frialdad inglesa…
2 comments 24 Febrero 2009
Un croissant austriaco
Pues parece que los franceses nos tienen engañados a la mayoría, ya que lo que muchos considerarán uno de los mejores inventos galos no es tal. El croissant, ese bollo que tantos desayunos nos ha alegrado, no es de cuna francesa sino austriaca.
La historia se remonta al siglo XVII, concretamente al año 1683, cuando el imperio otomano, lo que serían los turcos de hoy, intentaban entrar en la ciudad de Viena tras varios años de cerco. Como ninguno de los asaltos anteriores había dado resultado, los musulmanes adoptaron una nueva estrategia y comenzaron a cavar un túnel para pasar bajo las murallas de la ciudad y conseguir así entrar en la ciudad.
Como es lógico pensar, esta obra de ingeniería tenía que ser hecha de noche, para no alertar a los vieneses y poder cogerlos por sorpresa, una vez que hubiesen logrado entrar en la ciudad. Con lo que no contaban los turcos es con que los panaderos, y más si hablamos de Viena, se pasan la noche en vela para poder tener el pan listo bien temprano. Y claro, se dieron cuenta de que algo tramaban al otro la muralla.
Los pasteleros dieron aviso al emperador y éste, a su vez, al ejército, siendo finamente los otomanos los sorprendidos y vencidos. El soberano, como no podía ser menos, obsequió al gremio de los panaderos con una serie de privilegios, por su decisiva colaboración a la hora de derrotar al enemigo.
Y los panaderos, como agradecimiento por los privilegios recibidos (pero qué cumplidos son estos austriacos) elaboraron un nuevo dulce con el que agajasar a su emperador. Encima, como se sentían “chisposos” por la reciente victoria, no se les ocurrió nada mejor que darle forma de media luna al nuevo bollo, a imitación de la bandera turca, y así, aparte de disfrutar del postre, se burlaban un poco de los musulmanes, que tantos malos ratos les habían dado.
3 comments 22 Febrero 2009
Mamá Claudina
No puedo dejar pasar más tiempo sin recomendar una visita y un alojamiento maravillosos en Cuba, ahora que algunos de los que me rodean están pensando en acercarse por allí.
Se trata de la casa particular de Claudina Álvarez, en Viñales.
Para centrarnos, Viñales en un pueblito de la provincia de Pinar del Río que a nosotros nos aportó algunas de las mejores experiencias en la isla. Se trata de un pueblo muy pequeñito, con casitas bajas de colores y todas iguales, rodeado por mogotes, unas formaciones geológicas que vienen a ser montañitas aisladas y romas.

Valle de Viñales
La noche que llegamos estábamos los dos malos con la barriga, hasta que nos topamos con la sopa de malanga. ¡Pero qué cosa más rica! Ni que decir tiene que se nos quitaron todos los males y, al día siguiente, no sólo disfrutamos de las sopas de Claudina, sino también de zumos tropicales, pescado, verduras, tortilla… Esas manos en la cocina sólo pueden recordar a las de… ¡mi madre!

Casa Claudina
A todo el que me pregunta siempre le he dicho que en Cuba es mucho mejor alojarse en casas particulares, antes que en hoteles, pues ofrecen un mejor servicio por el mismo dinero (hablando siempre de presupuestos ajustados, no de los que quieren grandes complejos hoteleros de cadenas internacionales) y el contacto directo con la población cubana, tan buscada siempre.
Por si alguien puede estar interesado, aquí dejo el enlace a una web que hicimos con toda la información de la casa y sus alrededores (está sin terminar, pero puede ser de utilidad).
Por último, creo que también merece la pena contratar la excursión que ofrece el museo para visitar los mogotes. Jesús, el guía, nos llevó por los alrededores de Viñales dándonos vasta información de la geología, fauna, flora, historia y costumbres de la zona. Y como colofón a la caminata, lo mejor de todo: la visita a la plantación de tabaco de Guillermo, con degustación de moros y cristianos y fumado de puro recién liado incluidos. Una auténtica delicia.
Add comment 12 Febrero 2009
Por favor, llámame Blanca
Sí, definitivamente tengo que tener un “gen Fernández Ochoa” extraviado por ahí… El esquí es lo mío. Lástima que lo he descubierto casi 30 años tarde…
Bueno, realmente no sé si llegaré a la categoría de crack en el deporte alpino, pero de lo que estoy segura es de que me he quedado encantadísima con mi primer contacto con los esquís.
Después de muchos intentos de convencer a mi amiga Claudia el año que estuve en Austria para que me enseñase un poquito y lograr únicamente que me prestase una bolsa de Ikea para lanzarme lomita abajo (disfrutando como una enana, eso sí), por fin el pasado día 17 llegó mi verdadero bautizo en la nieve.
El viernes por la tarde salimos mis hermanos, Alfonso, Juanlu y yo rumbo a Sierra Nevada para adentrarnos en el maravilloso mundo de las caídas, unos (entre los cuales me incluyo) y para demostrar su pericia en el manejo de esquís y bastones, otros.
Nos instalamos a nuestra llegada al albergue y, al margen de la copiosísima cena a las siete de la tarde, no hay mucho que destacar.

Sí, aunque parezca mentira, yo soy la de delante.
El día siguiente por fin llegó el momento del estreno, y allí estábamos los seis, la mar de bien equipados, para hacer nuestros pinitos en la nieve. Con la santa paciencia de Antonio aprendimos a hacer la cuña, girar (más o menos) y poco más. Tras una larguísima y deseperante cola de espera en la “alfombra mágica” nos atrevimos ya a lanzarnos por Borreguiles. ¡Pero qué miedo, cuando yo me vi allí arriba y sólo había una forma de bajar (esperaba que rodar no estuviese entre mis opciones). Bueno, al final poco a poco lo conseguimos (muy despacito, eso sí) y llegamos abajo triunfantes. ¡Y sin haberme caído ni una sola vez!
Después fuimos a las clases que teníamos contratadas pero yo, muy guay, decidí por mi misma pasarme del grupo “Principiantes” al “Principantes advance“. Y así se nos fue el primer día que, la verdad, no me pareció tan chulo ni tan emocionante como me había dicho todo el mundo.
Pero el domingo ya cambió la cosa…
En vez de ir hasta las pistas con el telecabina me atreví a bajar esquiando desde el albergue con Antonio, Macarena, Luis y un amigo suyo. No lo estaba haciendo demasiado mal hasta que me dijeron que iba por una pista roja. Entonces me empecé a poner nerviosa y a hacer más eses de la cuenta.
Después fuimos directos a Stadium, que a mí me sonaba a palabras mayores… ¡Y tanto! Cuando nos bajamos del telesilla yo me negué a tirarme por esa cuesta. ¿Pero estamos locos o qué? Menos mal que, una vez más estaba ahí Antonio para, con paciencia, hacerme ver que no me quedaba otra. Pues sí, finalmente lo bajé. Y creo recordar que también sin caerme. Pero qué catacrack.
Cuando llegamos a Borreguiles volvimos a Stadium, después bajamos el Río, y yo cada vez más a gustito y más suelta. Vamos, que cuando llegó la hora de la clase fui porque el deber me llamaba, que si no… me quedó por ahí tan ancha.
Como temía, la clase se me hizo un poco aburridilla, porque por la mañana me había estado moviendo mucho más, pero bueno, Maca y yo compensamos volviendo al albergue también sobre los esquís. Una pasada.
En resumen, el primer día no tanto, pero el segundo disfruté como una enana y ahora estoy deseando volver a ponerme unos esquís y ver de dónde soy capaz de tirarme la próxima vez. Ah, y deseando enseñarle a Claudia cómo desperdició su oportunidad de transformar a una españolita que lo flipaba con la nieve en una auténtica estrella del esquí.
4 comments 1 Febrero 2009
Bautismo espeleológico
Hace algunas semanas nos fuimos unos cuantos amigos a pasar dos días en Grazalema, para desconectar de todo y respirar un poco de aire fresco.

Entrada a la Cueva del Susto
El fin de semana estuvo bastante bien; la casa que alquilamos era acogedora (aunque tooodo el olor de la chimenea iba a parar a nuestro dormitorio) y no podemos decir que comiésemos y bebiésemos precisamente mal (maravillosos jabalí y cordero en Benamahoma…).
Pero, sin duda, lo mejor de todo fue la Cueva del Susto, lo que supuso nuestro bautismo espeleológico. Yo, sólo con embutirme en el neopreno y ponerme el casco de curri ya iba la mar de contenta, así que no me hacía falta demasiado, pero, una vez entramos en la cueva, me quedé con la boca abierta. Estaba de verdad encantada con todo lo que hicimos: rapel, escala, arrastrarnos por el suelo, deslizarnos por grietas… ¡Hasta vimos dos pequeños murciélagos hibernando!

El interior de la cueva
También pasamos nuestro pequeño susto (¿de ahí el nombre de la cueva?) cuando varias piedras se desprendieron, entre ellas una gordota en la que Alfonso estaba de pie, y se fue el pobre hacia una galería llena de agua. Menos mal que reaccionamos rápido y no pasó nada.
En total, unas tres horas bajo tierra en una oscuridad y silencio totales (cuando apagábamos las luces y estábamos calladitos, claro).
Para los que estén interesados: la cueva está muy cerquita de Zahara de la Sierra, contratamos la excursión con Pangea Central, con los que quedamos bastante contentos, y le damos un 10 al guía que nos acompañó, Alexis.
5 comments 13 Enero 2009


